el mirador

Desde el mirador, para ver las noticias que andan por el suelo hay que mirar hacia abajo. Para ver las que vuelan hay que mirar hacia arriba. Este ejercicio es buenísimo para las cervicales. Y todas las noticias tienen su propio acento.

miércoles, abril 05, 2006

¡¡Manolo, baja!!

En los últimos días he visto dos noticias que me han sublevado (¡parece mentira que todavía quede algo capaz de sublevarme!), y las dos tienen que ver con la justicia.

La primera tiene como escenario Marbella. Resulta que ahora se han dado cuenta de dónde está la cueva de Alí-Babá. Resulta que nadie, de cualquiera de los gobiernos de los últimos años (nacionales, autonómicos y lo que haga falta), se había dado cuenta de la fábrica de chorizo que tenían montada. Miraban hacia arriba con mucho cuidado, pensando fundamentalmente en cómo ganar las próximas elecciones, y no eran capaces de ver cómo les crecían edificios hasta en salva sea la parte. Cobraban sus tasas y punto. Bingo.

Han metido en el talego a unos cuantos y los informativos se llenan de noticias, algunas realmente espectaculares, para explicar a la gente lo remalísimos que eran. Lo tenían montado en plan jeque del petróleo y no dejaban ni la calderilla. ¡Pero qué malos! Ahora bien, de los que durante todos estos años lo han estado permitiendo, vamos a suponer que sólo por simple ineptitud, ni palabra. En vez de banquillo, ¡ lo que se debería montar es un banco, que supongo que ahí sí que caben todos!

La siguiente es muy triste. Un desgraciado accidente de trenes en una estación dejada de la mano de Dios (sí,sí, del Dios con mayúscula). Dos trenes que chocan a la salida de la estación. Un drama de horror y sangre. Una señal que debía funcionar y parece que no funcionó. Un pobre empleado de Renfe que dicen que se equivocó al tocar una palanca y que afirma que él no lo hizo. Y sientan en el banquillo al pobre hombre, deshecho por el trágico suceso en que se ha visto envuelto. Y los responsables de que ésto haya podido ocurrir, mirando desde el tendido.

Dejemos a un lado el posible error. Es posible que sí y es posible que no.

Pero que a estas alturas del viaje la seguridad de los trenes dependa de que un buen señor no se equivoque y un día se le vaya la mano tocando una palanquita , es para echarse a temblar.

O los señores que deben tener tamañas habilidades cobran más y están mejor asegurados que un cirujano americano, o bien alguien nos está guindando. Y me parece que ya sé la respuesta.