el mirador

Desde el mirador, para ver las noticias que andan por el suelo hay que mirar hacia abajo. Para ver las que vuelan hay que mirar hacia arriba. Este ejercicio es buenísimo para las cervicales. Y todas las noticias tienen su propio acento.

domingo, agosto 28, 2011

¡Qué malos son los mercados, Josesito Luis!


Parece mentira. Hacerte eso a tí.
Tú que te habías preocupado siempre de los mercados. De que todas las tiendecitas tuvieran sus toldos. De que no les faltara su parking cerca. De que estuvieran limpitos y diera gusto comprar allí. Incluso montaste un Plan-E para que los ayuntamientos acabaran de redondear la faena y les pusieran aceras nuevas y rotondas a tutiplén.

Y ahora va y no es eso. Que lo de los mercados no va por ahí. Que resulta que los mercados son una panda de cabrones con pintas que andan sueltos, principalmente por allá por el extranjero, y que lo que quieren es chuparle la sangre y lo que es peor, la pasta, a los pobres. Y además resulta que los pobres somos nosotros. Es que no tiene nombre. Bueno, sí que lo tiene pero mejor me lo callo, que en lo tocante a libertad de expresión yo estoy en la parte de abajo de la pirámide.

Dicen que la culpa es tuya, que has estado pidiendo más que veinte frailes. Y que no se fían de que se lo vayas a devolver. Que se te va todo en farras y subvenciones. Que eres muy gastoso.
Y los über alles dale que te pego. Que si ahora me haces esto. Que ahora quiero que me hagas lo otro. Que ahora te pongas así. Que te pongas asao. Que hagas el el pino otra vez, pero con una sola mano. Que por eso pago.
Señor, qué cruz.

Pues nada, hay que resistir.
Se atreven con nosotros porque somos muy buenos. Y además dicen que somos poco trabajadores. Que estamos siempre con la cosa del cachondeo, la cervecita y el vivalavirgen.
Pues hay que demostrarles que no. Que nosotros trabajamos lo que haga falta. Que para eso tenemos los millones de inmigrantes que tenemos, que trabajan como negros (bueno, algunos incluso lo son) por cuatro perras. Y que si siguen tocando los cataplines le vas a decir al colegui acontecimiento planetario americano, antes de que lo echen, que son todos un hato de talibanes y que les mande unos cuantos drones a que les aticen democracia por allí mismo.
 

¡Cómo está el negocio, Josesito Luis!


Menos mal que se ha dado cuenta. Por fin se va a poder seguir de aprendiz hasta los treinta años. Mira que le ha costado. ¡Si estaba clarísimo!
Pregunta:
-¿El éxito en la vida pasa por aprender?
Respuesta:
-¡SIIII!
Y aquí llega la consecuencia lógica inmediata, al alcance de cualquier mandamás:
-Pues me coges a la mitad de los jóvenes (que se da la casualidad que están parados, a saber por qué, que es que son unos vagos) y me los pones a aprender como locos. Que estudien y trabajen a la vez y que se enteren de lo que vale un peine. Que mientras aprenden no andarán indignándose ni haciendo marranadas y poniéndose hasta el culo de vaya usted a saber qué porquerías. Y ya subvencionaremos a alguien para que les enseñe. Que yo tengo unos amigos que enseñan lo que haga falta.

Y sigue el razonamiento.
-¿Y cómo se llaman los que aprenden?
-Aprendices.
-Pues móntame un decreto del asunto. Y como tampoco van a encontrar un trabajo decente, di que los que no se vayan a Alemania pueden seguir por lo menos hasta que tengan treinta tacos. Que para entonces seguro que yo ya no estoy y tú tampoco. Y el que venga atrás, que arree.

Pues ya lo tenemos. Todos aprendices mientras la cosa aguante.
Que seguro que aprenden un montón y seremos la envidia del mundo mundial.

Han pasado varios años...


La búsqueda del blog perdido a tenido éxito. Los amigos de Google son unos artistas en lo suyo y lo he podido recuperar después de varios años abandonado.
Lo mejor de todo es que nadie ha echado en falta mis chorradicas durante este tiempo. Ni yo mismo.
Y otra vez estoy aquí.